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📄 La página en blanco

Sobre cerrar una etapa importante sin saber qué vendría después, y por qué a veces marcharse no es huir, sino aceptar que el sitio en el que estás ya no es lo que necesitas

Escribí gran parte de este artículo en enero de 2026, pocos días después de terminar una etapa profesional de casi cuatro años. No lo publiqué.

En aquel momento no me sentía preparada para contar que, aunque mi salida se produjo dentro de un proceso colectivo, había sido yo quien decidió acogerse voluntariamente. Marcharme sin tener otro trabajo asegurado había sido una decisión consciente, pero también aterradora 😰. Mientras no supiera qué venía después, sentía que quizá no tenía derecho a hablar de ello como una decisión valiente. Quizá simplemente me había equivocado.

Hoy, ocho meses después, puedo volver a aquellas palabras con algo más de perspectiva. Así que las dejo casi tal y como las escribí, y al final añado un pequeño epílogo. ✍️

📓 Lo que escribí en enero

De lo que realmente me gustaría hablar es de sensaciones.

Empezando verano, algo empezó a cambiar dentro de mí. Sentía que mis días eran siempre lo mismo. Me faltaba la motivación y el incentivo de tiempos anteriores. Tenía la suerte de estar junto a un grupo de gente excepcional, pero sentía que estaba repitiendo el mismo día una y otra vez.

Me repetía que estaba bien, que solo era algo temporal, que con tiempo se pasaría. Estuve bastante fastidiada a nivel físico, tiendo a somatizar, y los problemas que estaba teniendo no hacían más que decirme que algo no estaba bien. Me planteé mil y una opciones: apuntarme a un máster, cambiarme a backend… Pero al final solo eran parches para el verdadero problema que no quería asumir. Por muy doloroso que fuera, si quería seguir creciendo como iOS developer, ese ya no era el lugar.

Y podría parecer una tontería, pero para mí esa empresa significa mucho. Sé que el trabajo no es nuestra vida, ni somos una familia, pero son una parte muy importante de mi carrera profesional porque me dieron la oportunidad de demostrar y demostrarme todo de lo que soy capaz, rodeada de gente a la que admiro y valoro muchísimo, que me han ayudado a ser la profesional que soy a día de hoy. 💛

Así que aquí estoy, diciéndole hola al 2026 👋 y adiós a mi trabajo de los últimos cuatro años, con una sensación extraña. Triste por irme, pero también feliz por tener ante mí una oportunidad de probar, explorar, retarme, yo qué sé… Vivir. ✨

No sé si es la mejor decisión, pero sí siento que es lo que necesitaba. Este año me enseñó que escucharme y poner límites era necesario, incluso cuando no había respuestas claras.

Este 2026 es una página completamente en blanco para mí. 📄 ¿Quién sabe qué pasará? Y eso me asusta, pero también me emociona a partes iguales.

¡Que venga lo que tenga que venir! 🚀

Meses después escribiría otro texto sobre libretas vacías, sin darme cuenta de que en realidad seguía hablando de esto.

Durante los meses siguientes dudé muchas veces de aquella decisión. “¡La he liado!” 😩 era una de las frases que más me repetía. Ahora tenía que enfrentarme a procesos de selección, entrevistas, live-codings y demás… ¿Quién me mandaría a mí? 🙈

Hubo rechazos que me hicieron pensar que había sobrevalorado mis capacidades, y momentos en los que estuve a punto de aceptar lo primero que apareciera solo para poder decir que ya había encontrado algo. Pero esa búsqueda también me obligó a mirarme profesionalmente de una forma que nunca había hecho, y esa historia da para un artículo aparte. 👀

Ahora, con una etapa nueva ya empezada y con la sensación de que vuelvo a estar aprendiendo de verdad, puedo cerrar este texto de otra manera. 🌱

Escribí aquellas palabras cuando 2026 era una página completamente en blanco, sin saber cuánto tardaría en encontrar trabajo ni si había tomado la decisión correcta. Ocho meses después, esa página ya tiene algunas líneas. Todavía no sé qué pasará, pero ahora sé que aquella mezcla de miedo y emoción no era una señal de que me estuviera equivocando. Era la sensación de estar avanzando. 💫